Hace mucho, mucho tiempo, vivía una princesa sirena llamada Lara. Su padre, el rey del mar, y sus hermanas la criaron con mucho cariño. Un día, Lara se enamoró de un príncipe humano que vivía en tierra firme. Era un amor prohibido, algo que no estaba permitido en el mundo de las sirenas. Aun así, Lara se aventuró a subir a la superficie. Gracias a una poción que le había dado la bruja Grace, se convirtió en humana. Pero la poción tenía un precio: si no encontraba el amor verdadero, se convertiría en espuma y desaparecería en el océano. Aunque era una princesa del mar, Lara eligió el amor. Sin embargo, su deseo no se cumplió y desapareció en el mar. Doscientos años después, Lara despierta una vez más, en el lago Biwa, para buscar por fin a su verdadero amor.